Frente a las vías del tren, la Cervecería Franz Scheitler suma al atractivo de su cerveza, un museo cervecero y exposición de souvenirs.
Sus antecedentes antecedentes cerveceros se remontan a Alemania, ciudad de Munich, donde era tradición de la familia elaborar la cerveza para consumo propio, cumpliendo estrictamente con la Reinheitsgebot. La Reinheitsgebot es la ley de pureza alemana de elaboracion de cerveza, dictada por el Rey Guillermo IV en el año 1516 en Baviera, donde pregona que en ese país deben elaborarse cervezas solamente PREMIUM en las cuales deben utilizarse solamente cebada malteada, lúpulo, agua y levadura, sin otros cereales como adjuntos; tampoco ningún tipo de conservantes ni aditivos. En el año 1920, Franz Javier Scheitler, un eminente Ingeniero en Refrigeración Industrial, llega a la Argentina por razones de trabajo, conociendo un tiempo despues a Erna Weitze, oriunda de la ciudad de Dusseldorf, también de Alemania. Franz y Erna se unieron en matrimonio quedándose a vivir en nuestro país, continuando celosamente la tradición familiar de elaborar su propia cerveza, que mas adelante, los ayudaría a continuar su hijo Claus Ludwig, el cual también cedió a su hijo Francisco, no solo sus conocimientos cerveceros sino también su sabiduría industrial, la cual es aplicada en la actualidad, por padre e hijo, en el constante crecimiento de su planta de proceso de elaboración, en la cual se encuentran algunos recuerdos familiares llegados a nuestro país en ese 1920, entre los cuales luego de mas de 100 años, un chopp con tapa de peltre, ganado en un concurso cervecero entre familias en Munich, vuelve a llenarse orgullosamente con la Cerveza Artesanal Scheitler, que en esta oportunidad, es comercializada por Francisco, para deleite de los que quieren saborear un producto genuino, utilizando las mejores maltas del mercado, con inmejorable equipamiento, y lo que no es poco, varias generaciones de experiencia cervecera familiar.
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